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Una app de inventario que funciona sin internet, y por qué casi ninguna lo hace

Donde de verdad se cae la señal

El sitio donde cuentas el stock casi nunca es el sitio con buena cobertura. Los almacenes están al fondo del local, detrás de una puerta cortafuegos, muchas veces bajo tierra. Las estanterías metálicas son muy buenas cortando una señal. La zona de descarga está fuera del edificio y el wifi no llega. Un puesto de mercado tiene lo que la red le dé esa mañana, y en una furgoneta de reparto la cobertura cambia cada pocos cientos de metros.

Esto pesa más de lo que parece, porque los momentos que hay que registrar son exactamente esos. Llega un pedido y faltan dos cajas. Alguien rompe una botella. Vas por la mitad de un estante con una cuenta en la cabeza. Si la aplicación no lo acepta ahí mismo, no se apunta en ningún sitio, y el número del sistema se convierte en una suposición sin que nadie lo note.

Sin conexión significa tres cosas distintas

Las aplicaciones usan la misma palabra para tres modelos que no se parecen en nada, así que conviene saber cuál te están vendiendo.

Qué se rompe cuando la app no está hecha para esto

El síntoma es siempre el mismo y siempre se le echa la culpa al teléfono. Pulsas guardar, gira una rueda, y sigue girando. A veces se rinde con un error y el registro desaparece. A veces termina veinte minutos después, cuando ya estás en la caja y no recuerdas si entró una vez o dos.

La causa suele ser que la aplicación le pide permiso al servidor antes de aceptar nada. Es una forma razonable de programar cuando la red se da por hecha, y es la forma equivocada cuando el usuario está de pie junto a un congelador. Una aplicación pensada para un almacén escribe el cambio en el aparato primero y cuadra las cuentas después, así que perder la conexión es un retraso y no un fallo.

La prueba de dos minutos

No te fíes de la página de publicidad, y no lo pruebes apagando el wifi mientras sigues con datos móviles. Pon el teléfono en modo avión, abre la aplicación e intenta hacer el trabajo de verdad: dar de alta un producto, sacar cinco unidades, hacer un recuento corto y escribir una nota en una línea que no cuadra.

Luego mira qué pasa al volver la señal. Todo lo que metiste debería seguir ahí, debería aparecer en un segundo aparato en unos segundos, y nada debería haberse registrado dos veces. Una aplicación que pase eso no te va a dejar tirado en un sótano.

Cómo funciona en Invenva

Invenva guarda primero en el aparato por diseño, y se hizo así porque la gente para la que es trabaja exactamente en estos sitios. Entradas, salidas, recuentos, notas, productos nuevos: todo se guarda en el aparato en cuanto tocas, y se sincroniza solo cuando vuelve la conexión. No hay una cola que recordar ni un botón que pulsar.

Aparece una marca discreta en la lista de inventario cuando estás sin conexión, así que conoces el estado sin que te interrumpa. Nada se bloquea, no salta ninguna ventana, y no se pierde trabajo si cierras la aplicación antes de que vuelva la señal.

Las entradas y salidas de stock se guardan como cambios y no como un total nuevo, y ese detalle es el que protege a dos personas que trabajan a la vez. Si un compañero vende tres unidades mientras tú estás abajo sacando cinco, ambos movimientos se aplican cuando los aparatos se sincronizan, en vez de que el segundo borre al primero.

Algunas cosas sí necesitan conexión: añadir una foto a un producto, porque tiene que subirse, mover stock a otro inventario y los cambios de equipo, como unirse con un código o cambiar un rol. Lo último es a propósito, porque ahí importa más estar seguro que ser rápido.

Puedes probar el comportamiento sin conexión sin crear cuenta. Abre la demo, pon el aparato en modo avión y sigue trabajando.